Gratis, y no es para apuestas
Tinkazo no cobra por participar y no es para sorteos que cobren: un sorteo con entrada paga es una rifa o una lotería, y en casi todo el mundo pide licencia. Tampoco es para apuestas: nadie apuesta al resultado, no hay un pozo de plata y el contrato no guarda fondos. Usarlo para cobrar la entrada o para recibir apuestas va contra estos términos.
Quien organiza responde
El sorteo es tuyo: el premio, las bases, avisarle a quien gana y lo que pida la ley de tu país. En algunos, como Brasil, Colombia o México, hasta un sorteo gratuito pide permiso. Las bases que arma Tinkazo ayudan, pero no reemplazan lo que diga tu ley.
Los nombres no salen de tu navegador
La lista se sella con una huella SHA-256, y a la red Stellar van esa huella, cuántos son y el premio que escribiste, nunca los nombres. El comprobante lleva los nombres en la parte de la dirección que el navegador no le manda a ningún servidor; por eso quien comparte el enlace comparte la lista, y si avisás por WhatsApp, el enlace con la lista pasa por WhatsApp. El QR y las caras se dibujan acá mismo.
Lo que queda guardado
Si conectás una cuenta, su dirección pública queda en el contrato como la de quien organizó el sorteo: es pública a propósito, para que cada sorteo tenga dueño. Si entrás con Google, Pollar recibe tu nombre, tu correo y tu foto, y guarda la llave; Tinkazo nunca la ve. En este equipo quedan el sonido, el ritmo del show, el historial de tus sorteos con sus listas, que se borra desde el sitio, y la llave de la cuenta de prueba si la usás.